Por María López Mayol
Repito y matizo: ¿sabes cuál es tu lugar en el mundo?
¿Lo sabes?
¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? Si no te las hecho, sería bueno que te la hicieras.
Si te las hecho. Sólo hay dos respuestas posibles:
Lo que tienes que tener claro es esto: Todo el Mundo ocupa un Lugar. Tú también.
Y aún más importante: Todo el Mundo tiene UN Lugar. Su Lugar. Su espacio. Y su función.
Todo el mundo. Tú también.
Lo que ocurre es que en ocasiones. Muchas. Demasiadas. Hay quienes No ocupan SU Lugar.
Ocupan un lugar que no es el suyo.
O dicho de otro modo. Viven una vida que no es para la que fueron creados.
Porque no sé si lo sabes o no, pero tú fuiste creado por y para algo.
Puede que seas una persona agnóstica (no crees en la nada relacionado con la espiritualidad).uy
O seas muy espiritual.
O religioso.
Eso importa poco, la verdad. Aunque creamos que importa mucho.
Creer o no creer en algo no influye en su existencia.
Es importante ser consciente de eso.
Por ejemplo, yo puedo no creer ( o sí creer) en que hay extraterrestres. Que yo crea en ellos o no, no va hacer que sí existan o dejen de existir.
Ellos existen, o no, crea yo lo que crea.
La realidad es que tú no te has creado a ti mismo. Algo te ha creado por y para algo.
Y ese algo no son tus padres. Tus padres fueron el medio, el canal, pero no la Fuente de tu existencia.
Probablemente tus padres hicieron el amor decenas de veces, (o echaron decenas de polvos, si lo prefieres llamar así) o quizá fue sólo una.
El caso es que entre millones de espermatozoides y decenas de óvulos, Algo provocó el encuentro de dos de ellos.
Y la cosa cuajó y evolucionó (no sé si eres consciente de la cantidad de abortos no deseados que hay. Y también deseados).
Lo que pretendo decirte con todo esto es que eres la manifestación ÚNICA de millones de posibilidades.
De millones y millones de situaciones (que tus padres se conocieran o no, que fueran esos y no otros, y en ese momento y no otro…) de millones y millones de posibilidades UNA, sólo UNA, se materializó: TÚ.
Puedes creer o no creer. Puedes ver o no ver que hay Algo moviendo todo Esto. Haciendo posible Esto y no otra cosa.
Lo importante del mensaje de hoy es que entiendas esta verdad: Tú has nacido para ocupar un lugar. Tu lugar.
No el lugar de tu vecino.
Ni el de tu hermano.
Ni el de tu hijo.
Ni el de tu amigo.
Ni el mío.
El TUYO.
Te repito la pregunta del principio: ¿sabes cuál es tu lugar?
Porque si no lo sabes es posible, muy posible, que estés teniendo una vida que no es la que te corresponde.
Es como si un cojín estuviera encima de la mesa de comer.
Esa imagen te chirriaría, te generaría una disonancia, sentirías que no cuadra, que ese no es su lugar, que no tiene sentido que esté ahí.
¿Puede estar un cojín encima de una mesa de comer? Claro que puede. Poder puede. Puede incluso estar ahí años. Sin cumplir la función para la que fue creado.
Ese no es el lugar donde su función tiene sentido y es plena.
Un cojín tiene sentido en una silla, en una butaca, en un sofá… incluso en el suelo.
Confío en que entiendas la comparación.
Cuando una persona no ocupa su lugar sentirá que hay cosas que chirrían en su vida, sentirá que algo no encaja.
Sentirá una sensación de descoloque.
La sensación interna de no ocupar el lugar correcto.
Y cuando encuentra su lugar siente que aquí, sí. Esto sí.
Si no sabes si estás ocupando tu lugar, si sientes que en tu vida hay algo que no encaja (puede ser que intuyas lo que es, o no, da igual) y estás cansado de correr dando vueltas sin sentido tengo un libro que te puede ayudar.
Es un libro que escribí para mostrar un camino que te permite ver Tu Auténtica Naturaleza esa que te permitirá conocer una forma que te permite encontrar Tu Lugar en el Mundo.
Puedes leerlo o no leerlo. Tú decides.
Muchas veces la respuesta, la solución, la tenemos delante y pasamos de largo.
Libro Vivir en modo caballo