Invertir en conocer al caballo es lo mejor que puedes hacer por los caballos y por ti

El Vínculo: la formación que te enseña a NO romper caballos.

Una formación que te da las claves para crear una auténtica conexión con tu caballo y a reparar caballos rotos.

Hay una frase que define y resume a la perfección la esencia de la relación entre un caballo y una persona.

 

Esta frase: él es instinto, tú eres conciencia.

 

La frase es de Delia Daniel. La mujer a la que he visto hacer auténticos milagros y maravillas con caballos.

 

La he visto recuperar caballos que habían sido desahuciados por sus propietarios y que iban a ir al matadero.

 

Esta mujer tiene la capacidad de ver lo que le pasa al caballo y al jinete y de saber cómo solucionarlo en pocos días, creando una auténtica conexión entre el caballo y la persona.

 

Delia, además, tiene una extraordinaria capacidad para condensar en una sola frase grandes mensajes.

 

Como es el caso de esta frase: El (caballo) es instinto, tú eres conciencia.

 

¿Sabes qué significa?

 

Que eres tú (con tu conciencia) quien tienes que crear un puente que te conecte con el caballo.

 

Porque el caballo no es reflexivo, él se mueve por instinto -instinto de supervivencia-.

 

Él no puede crear el puente. Sólo lo puedes construir tú.

 

Eres tú quien tiene que saber qué hacer, cómo comportarte cuando tienes un caballo delante.

 

Eres tú quien tiene que saber cómo guiar el instinto del caballo hacia donde tú quieres.

 

Sin anularlo.

 

Delia tiene tal sensibilidad y mano con los caballos, que hasta la mayor etóloga de caballos del mundo, Lucy Rees, la admira. De hecho, Lucy lleva años detrás de ella proponiéndole publicar un libro juntas.

 

Fue Lucy Rees la que me acercó a ella. La que me dijo: “¿quieres aprender cómo lograr que un caballo dé lo mejor de sí y tú de ti, ve con ella?

 

Y eso hice

Hay conocimientos que no tienen precio

"Engancha tanto que no la puedes dejar hasta el final"

 

El caso es que conozco a Lucy y a Delia desde hace muchos años y he aprendido mucho y muy valioso de ellas, y he decidido compartir lo más importante que me han enseñado para crear una relación segura y confiable con un caballo.

Algo que hasta ahora nunca he contado.

Es un relato pormenorizado de tres hechos reales y una historia inspiradora.

Una formación escrita que quien la ha leído asegura que “engancha y no lo puedes dejar hasta el final”.

A esta formación le he dado la forma de relato para hacerla mucho más amena y entretenida, para que cale mejor el mensaje.

Porque ya sabemos que recordamos mucho mejor las historias y relatos que los datos y hechos sueltos.

Esta formación en forma de relato la puedes conseguir ahora al precio de 50 euros.

 

Hay conocimientos que no tienen precio.

Porque su valor es tan grande, que cualquier cantidad de dinero por muchos ceros que tenga, es ridícula a su lado.

Es lo que pasa con El Vínculo.

En la página 52 doy la clave para que nunca rompas un caballo

Quienes ya han hecho la formación y la han comprendido, han entendido por qué en el mundo hay tantos caballos rotos.

En la página 52 doy la clave para que un caballo no se rompa nunca.

¿Qué quiero decir con que no se rompa?

 

Exactamente eso: romper.

 

¿Sabes qué significa romper?

1.-Separar con más o menos violencia las partes de un todo, deshaciendo su unión.

2.- Quebrar o hacer pedazos algo.

(Según el diccionario de la RAE)

 

Verás.

 

La gran mayoría de caballos que te has cruzado en tu vida están rotos (en mayor o menor medida).

¿No me crees?

No me creas.

 

Quienes han accedido a El Vínculo, lo están entendiendo.

 

Esta es una formación que te va a ayudar a saber identificar y desactivar lo que hay detrás de todo lo que hace que un caballo esté triste, desmotivado, y sea peligroso.

 

Y también te va a servir para entender qué es de verdad domar un caballo.

 

Qué es la buena doma. Y la buena educación. (Que ya te digo que no es lo que la mayoría de gente piensa).

 

Y te va a servir para tener las cosas claras, al menos con respecto a los caballos.

 

La mayoría de los caballos están rotos porque
la gente no sabe qué es domar a un caballo

¿Has oído alguna vez la expresión “el caballo está sometido” o “tienes que someter al caballo”?

¿O “no puedes dejar que el caballo haga lo que quiera” o “no dejes que el caballo te chulee”?



Todo ese tipo de expresiones e ideas vienen de una creencia muy arraigada que hay respecto a lo que es Domar a un caballo y cómo domarlo.



Y esa creencia es la causa de infinidad de conflictos, problemas y accidentes que las personas tienen con los caballos.



Joder, si es que es algo que se le enseña incluso a los niños pequeños cuando van a sus primeras clases de equitación.

 

He dado clases a un montón de chavales, que me han traído sus padres después de ver lo que en el centro ecuestre al que estaban yendo le estaban enseñando esas cosas a sus hijos.



Y esos padres sin tener ni puñetera idea de caballos ni de montar ni de nada, intuían que eso era raro.



Veían a su hija de diez años sobre un caballo que no respondía, que se le iba de la mano, del que se podía caer… y que todo lo que le decía el instructor era “tírale fuerte de la rienda” o “dale una patada más fuerte” o “dale con la fusta, que espabile”.



Todas esas cosas vienen de pensar que domar un caballo es…



…Algo que seguramente tú también hayas oído.



E incluso tú también creas que es eso.



Igual que hasta hace unas pocas décadas había maestros de escuela y padres que decían y estaban convencidos de que “la letra con sangre entra”.



Esa creencia ha estado presente durante décadas, siglos incluso, en gran parte del mundo. Hoy lo sigue estando en muchos lados.



Pensar que un niño -cualquier persona de cualquier edad- va aprender mejor, más rápido y va a dar lo más noble de sí a base de darle palos… es no tener ni puta idea de la naturaleza, la mente y las emociones humanas.



Pues con los caballos, pasa algo similar.

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La lees y la aplicas al instante

La formación tiene 69 páginas, ni te imaginas la profundidad de lo que ahí cuento.

La compras, la lees y la aplicas. Y en el primer día que pruebes una sola cosa de la que ahí cuento con tu caballo, ya la amortizas.

Te voy a contar dos cosas de las que hablo en la formación El vínculo.

 

Dos cosas que por sí solas tienen un valor incalculable.

Porque… ¿qué valor le das a saber qué tienes que hacer para que un caballo esté tranquilo cuando está contigo o con tu hijo?

Que esté tranquilo cuando le vas a poner el ramal.

Cuando lo vas a llevar a la ducha. Y lo duchas.

Cuando te vas a montar en él.

Cuando sales a dar un paseo por el campo.

 

  • En las páginas 4 y 5 de la formación cuento los primeros problemas que tuve cuando empecé a montar a caballo. Situaciones que, si tú montas o has montado, tú también has vivido. Casi seguro.

 

También cuento lo que me decían los jinetes y profesores de equitación que hiciera para resolver esos problemas. Y el resultado que hacerlo tenía.

Eso es solo el principio para que entiendas el valor enorme de todo lo que comparto después.

 

  • En la página 9 cuento lo que Lucy Rees me dijo cuando la conocí que ella hace para lograr la colaboración voluntaria de un caballo. Da igual que se trate de un potro sin domar que de un caballo adulto con resabios.

 

Es algo que muy poca gente del mundo del caballo hace. Cuando lo leas sabrás que es una verdad como un templo.

 

  • El tema 2 de la formación  es el que más está sorprendiendo a las personas que la han comprado.

 

No es lo único que les sorprende, pero sí lo que más.

A todos.

El título del capítulo 2 es ‘La emoción que te mueve’.

En él cuento lo más importante que he descubierto a la hora de domar, trabajar y relacionarme con los caballos.

Y con la vida.

Porque tal y como cuento en mi libro Vivir en modo caballo, tal y como somos con los caballos somos en la vida.

En ese capítulo cuento lo que es, en qué momento lo descubrí y cómo ocurrió todo.

No te miento, si te digo que “descubrir” eso, entenderlo e integrarlo me supuso un punto de inflexión en mi manera de estar y tratar a los caballos.

A partir de ese momento empecé a “ver” y entender de una forma que va más allá de la mente y del pensamiento cómo cada cosa que hacemos cuando estamos cerca de un caballo provoca unos comportamientos u otros.

Y al contrario de lo que yo creía hasta ese momento y de lo que mucha gente piensa no es lo que haces con tu cuerpo.

No es el gesto.

Ni la acción.

Ni lo que le dices al caballo.

Ni la herramienta que usas.

Eso es lo que yo creía, hasta que me ocurrió algo con un caballo que me hizo ver que no era.

En esta formación cuento qué es, cómo lo descubrí, cómo lo puse en práctica y cómo tú también lo puedes hacer.

Es la primera vez que lo cuento.

Para mí es lo más valioso de todo lo que he aprendido y descubierto sobre los caballos.

Está todo en el capítulo 2 de El Vínculo

 

  • Y después le siguen otros cuatro temas más que hacen que esta formación le esté rompiendo los esquemas a muchos de mis clientes.

 

Y eso que pocos hacen es el origen, la causa primigenia, de absolutamente todos los problemas que las personas tenemos con los caballos.

En serio te lo digo.

Ser realmente consciente de la enorme importancia que tiene ese hecho es algo que me ha llevado años comprender.

 

Años.

 

  • Entender lo que cuento en las páginas 9 y 10 te puede llevar unos segundos.

 

 

Unos segundos, leerlo. Asimilarlo y ponerlo en práctica de forma eficaz te llevará toda la vida.

 

 

Aunque lo podrás empezar aplicar desde hoy. Y a ver sus resultados al instante.

 

Honestamente te digo que si te gustan los caballos y quieres disfrutar profundamente de su compañía y que ellos lo hagan con la tuya (o con la de tu hijo) no se me ocurre nada mejor que puedas hacer.

 

Sólo lo que comparto en esas primeras diez páginas tiene un valor incalculable.

 

De hecho, podría haber acabado ahí la formación y sería una gran formación.

 

Corta. Concisa. Directa. Práctica. Y útil.

 

Una formación que hubieras hecho en unos minutos y que tiene el potencial de cambiar tu relación con los caballos.

 

Y tu manera de ver y estar en el mundo.

Eso sólo las 12 primeras páginas.

 

¿Crees que exagero?

Para nada.

En serio.

 

No lo digo para venderte el curso.

No necesito venderte el curso.

No necesito que lo compres.

No he hecho esta formación, ni escribo libros, porque me mueva el dinero.

Nunca lo ha hecho.

 

Me mueve contribuir con lo que sé que mejora la vida de las personas y los caballos.

Me mueve hacer cosas en las que creo y con las que disfruto. Y como estaba disfrutando haciéndola, no me he quedado en 12 páginas, sino en 69.

 

Porque en esta formación he puesto mucho empeño en darle un formato que a ti también te haga disfrutar.

 

Y a juzgar por los comentarios de los clientes que ya la han comprado no sólo es entretenida sino también muy emotiva.

 

Maria Lopez Mayol El vinculo

“Me ha hecho reír y llorar… Y he comprendido de forma nítida qué estaba haciendo mal cuando estaba con mi caballo”

Esas palabras me las ha dicho Lidia Jiménez, una de las personas que ya ha hecho la formación.

Ilusión y frustración.

Serenidad y rabia.

Ternura y dureza.

Son emociones contrarias. Cada una está en una punta del mismo arco.

 

Bien, pues resulta que conozco muchísima gente, pero muchísima, que pasa de un lado al otro del arco en cuestión de segundos cuando está con un caballo.

 

Gente que llega súper ilusionada a ver a su caballo (puede ser de su propiedad o no, eso es lo de menos) y salir a darse una vuelta con él…

 

Gente que llega de buen rollo, después de haberse tomado un buen desayuno, va caminando como flotando, se acercan a su caballo y le acarician con toda la ternura del mundo…

 

Y unos minutos después… te la ves resoplando, con las mandíbulas apretadas, soltando disparates por su boca y dando tirones del ramal porque el caballo no se mueve.

 

No camina. No puede sacarlo de donde está.

 

O justo lo contrario, se le echa encima, le invade, le empuja, le pisa.

O no se está quieto cuando va a ponerle la silla y las bridas.

….

 

Y se cabrean, y se frustran y reniegan y tiran o empujan o golpean al caballo.

En sólo unos minutos todo su buen rollo y amor por los caballos se ha ido por el sumidero de la ducha.

Gente que se enfada con el caballo, con la situación y con la mala suerte.

Gente que piensa que eso ocurre porque es culpa del caballo.

O del viento que hace esa mañana.

O de los ruidos del ambiente.

Como si echar la culpa a algo de eso le fuese a solucionar el problema.

 

Piensan que el problema está en el caballo o en las circunstancias.

Y no es así.

 

El problema es que no saben cómo siente y piensa un caballo porque sólo están pendientes de lo que piensan y sienten ellos.

 

Verás.

 

Muchísima gente, incluso profesionales, pasan años entre caballos y no saben lo que les hace “funcionar”; al igual que millones de personas conducimos coches e incluso hay pilotos y no tenemos ni idea de cómo funciona el motor ni de qué hace que a veces vaya como la seda y otras dé problemas.

 

Mucha gente a la que le pasa eso, en lugar de ver qué pueden hacer ellos para solucionar esas situaciones, simplemente esperan a que se solucione por arte de magia.

 

A que el caballo medite y cambie.

A que confluyan los astros y entonces todo fluya con otra energía.

 

En lugar de ver qué pueden hacer ellos para evitar ese tipo de problemas

Y luego hay unas cuantas personas que saben que para estar con caballos no es suficiente amarlos mucho y darles mimos, que está muy bien, pero que no basta para disfrutar con la compañía de un caballo.

 

Que para disfrutar de verdad necesitan conocer y entender al caballo.

 

Puedes hacer esta formación o puedes seguir bailando entre la ilusión y la frustración, la serenidad y la rabia.

 

 

El Vínculo

50€

Un disparate de precio

50 euros por una formación de caballos es un precio tan disparatado que te puede echar para atrás.

Por bajo.

Porque es una cantidad tan ridícula… que ir al cine y después cenar en plan tapeo en el bar de mi pueblo cuesta más dinero. Y sin postre.

Sí. Así somos las personas. Pensamos “¿50 euros una formación, así de mala será?”

 

El precio es tan ridículo que te puede confundir. Lo sé.

 

Sé que sacar esta formación a un precio tan bajo como 50 euros es contraproducente para mí porque puede hacerte pensar que el contenido no debe ser gran cosa.

 

Pero lo hago porque me gusta dar las mejores condiciones y oportunidades a las personas que tienen auténtico interés en aprender.

Por eso es un precio que mantendré un tiempo. Luego subirá.

¿Por qué subirá el precio?

Sencillamente porque el valor de la formación es mucho y no quiero que se devalúe.

 

Fíjate, muchas de las personas que han comprado y hecho la formación me han dicho que han hecho formaciones de caballos de más de 1.000 euros en las que lo que han aprendido no les sirve “ni una quinta parte de lo que cuentas aquí”.

 

Quizá pienses que estoy exagerando o que miento.

 

Eres libre de pensar lo que quieras.

 

Pero honestamente te digo: serán los 50 euros que mejor puedas invertir en caballos.

 

Puedes creerme o puedes considerar más sensato y rentable  destinar ese dinero a comprar un par de alpacas pequeñas de heno.

El vinculo Maria Lopez Mayol

Preguntas frecuentes

¿Cómo es la formación?

Es escrita. En formato PDF.

 

¿Cómo y cuándo la recibo?

Cuando haces el pago te aparece una página con el enlace a la formación y tu contraseña de acceso. Guárdala para entrar siempre que quieras.

 

¿Si no me gusta devuelves el dinero?

No.

Es como cuando compras un libro en una librería.

 

50 euros por 69 páginas me parece mucho dinero

Es tu opinión.

La mía es que es barato.

En serio, No compres si piensas que no vale ese dinero.

 

El Vínculo

50€

Puedes no comprar, puedes pensártelo un par de días, o puedes comprarla ya, y en cuestión de unas horas ponerla en práctica y empezar a ver los resultados.