Gran lección de la rubia de Yelowstone

Por María López Mayol

Cuando miras la vida con curiosidad encuentras aprendizajes por todas partes.

Ayer me topé con uno que hoy te quiero compartir, pero déjame que te cuente cómo hago para encontrar tanta información interesante.

Sólo tienes que ir como si supieras que en cualquier sitio y momento te puedes topar con algo interesante.

Desde que empecé a escribir estos correos diarios esa capacidad se me ha multiplicado una barbaridad. Encuentro lecciones, consejos e ideas útiles a puñados cada día.

Mientras leo un libro.

Cuando voy al súper a comprar.

En una conversación con el vecino de enfrente.

En el escaparate de una tienda de ropa de bebe.

Como te digo, esto me pasa desde que miro la vida con ojos de escritora. Para encontrar historias e ideas que contar (te) en estos correos o en libros, guiones, webs…

Bien, el caso es que ayer retomé la serie Yelowstone. Hace unas semanas estrenaron los últimos capítulos y aún no los había visto.

Así que ayer tarde cuando volví a casa después de dar un maravilloso paseo con mis perretes por laguna donde tengo a mis caballos viviendo de verdad como caballos, decidí hacerme un maratón de tele viendo los últimos capítulos.

Spoiler: no la terminé. Me fui a la cama a la 1 de la madrugada con las bolas de los ojos más fuera que dentro (normalmente a las 11 de la noche ya estoy soñando con unicornios) y aún me quedaba por ver el último capítulo. Lo veré esta tarde.

Otro spoiler: estos últimos capítulos no me han gustado tanto. Sin Kevin Costner la serie pierde mucho gancho.

Aún así la estoy viendo porque me gusta ver cómo Taylor Sheridan, el guionista que ha convertido esta serie una de las más vistas, remata la historia.

(Lo de fijarme en cómo cuentan historias otros es otra consecuencia de mirar la vida con ojos de escritora)

Sigo, que me lío.

Para recordar por dónde iba la historia, vi de nuevo el capítulo en el que me había quedado antes de los nuevos episodios.

Y en él hay una escena entre Kevin Costner y su hija Betz (la actriz es de lo mejor de la serie) en el que están viendo cómo salir de una crisis que amenaza con arruinar el rancho Yelowstone.

Y aquí viene el aprendizaje:

La hija, Betz, dice: “no verás a nadie que venda negocios que funcionan. Venden los que no”.

¿Ves la lección?

Es tan simple como importante: cuando creas un negocio sólo hay una cosa que puedes hacer: vender.

O vendes bien lo que haces (en el caso de la serie, terneros) o vendes el negocio.

O vendes o cierras. No hay más opciones.

Si un negocio funciona es muy raro que se venda, porque sería vender una máquina de hacer dinero.

Y cuando tienes un negocio que vende, significa que multiplicas tus posibilidades de vivir mejor, que en el fondo es lo que todos queremos.

 

Usa esta información como quieras, puedes incluso ignorarla y no usarla. Eso es cosa tuya.

La mía es compartir lo que aprendo y veo que es útil en algún sentido.

Por eso también he publicado un libro en el que muestro 60 formas de vender cosas muy distintas y que tú puedes copiar y adaptar a tu situación sea la que sea.

No te voy a decir que es el mejor libro sobre cómo escribir para vender, pero sí que será muy raro que no saques al menos una idea que te pueda servir.

Estoy convencida de que puedes sacar más de una cosa que puedas aplicar y por un precio realmente insignificante.

Este es el libro.

 

Cuídate y disfruta del día.

 

P.D. Si quieres que vaya a tu pueblo o ciudad o a tu finca a dar una charla sobre caballos, mentalidad, comunicación, inteligencia emocional o algún tema de los que tratan mis libros escríbeme un correo a hola@marialopezmayol.com y vemos si hay posibilidad de hacerlo. También puede ser online.

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