Un camino a la abundancia y la libertad

Por María López Mayol

No sé si te consideras una persona espiritual o no.

Cuando digo espiritual, no quiero decir religioso. Se puede ser espiritual y no ser religioso. Y se puede ser religioso y no tener ningún interés por la espiritualidad.

De manera sencilla se podría decir que alguien espiritual es alguien que siente interés por lo psíquico, mental, emocional, interior, incorpóreo, inmaterial, impalpable, anímico…

Bien.

Dentro de lo que podríamos llamar el conocimiento del mundo espiritual existen básicamente dos grandes corrientes.

Una dice que el Destino ya está escrito. Afirma que cuando nacemos ya estamos pre-destinados. Y que da igual lo que hagas tu Destino es el que es y tú no puedes hacer nada por cambiarlo.

Es un enfoque determinista. Hagas lo que hagas vas a llegar al mismo lugar.

La otra dice que Todos tenemos un Destino prefijado pero que ese destino No es algo fijo, ni inamovible, sino que es una potencialidad, una posibilidad, que se puede dar o no.

Dice que hay un espacio que está sin definir, que está abierto y que va cogiendo forma en función del comportamiento de cada ser. 

A ese margen de decisión-acción se le conoce como libre albedrío. Es decir la libertad última e individual del ser.  

Para mí, el primer enfoque, el determinista, no tiene sentido. Porque si eso es así ¿qué sentido tendría la vida si ya se sabe qué va a pasar y de qué modo y cuándo y por qué y para qué y… absolutamente todo?

Al segundo planteamiento, al del libro albedrío, le veo mucho más sentido. La Vida nos crea con unas determinadas capacidades y potencial, pero de cada uno de nosotros depende que se desarrollen o no, que se desarrollen más o menos, en una dirección u otra, a una velocidad u otra…

Puedo estar equivocada. Y que sea la primera corriente. U otra.

Pero yo me fijo mucho en la Naturaleza. Porque para mí es una maestra. Y encierra las respuestas a muchas cosas.

Te cuento:

En la naturaleza tú te puedes encontrar con una semilla de castaña. Esa semilla encierra una potencialidad, que es convertirse en un magnífico castaño. 

Eso sería a lo máximo que podría llegar esa semilla con el programa energético que lleva codificado dentro. Ser un gran árbol que dé frutos. Pero no podrá ser cualquier árbol. No podrá ser un cerezo, ni un limonero, ni un roble, ni un olivo… porque su programa, su software, energético sólo le permite ser castaño. 

Sin embargo, puede que esa semilla nunca llegue a ser un castaño. Aunque esté prediseñada para serlo.

Porque esté en un suelo árido o infértil. O quizá el suelo sí es fértil, pero no llueve lo suficiente para que pueda brotar como árbol. O porque se la come un pájaro o porque pasa una persona y la coge y se la lleva para asarla. O…o…

Tú eres como una castaña. Llegaste a esta vida con un programa energético que encierra un potencial.

Pero tienes una cosa que la castaña no tiene. Consciencia. Y esa consciencia es la capacidad de reconocer la realidad que te rodea y de relacionarte con ellas. Es decir, la capacidad de decidir qué haces con las circunstancias que tienen lugar en tu vida. 

Por eso personas cuya vida trascurre en circunstancias muy similares y que tienen capacidades muy parecidas llegan a Destinos muy diferentes. 

La explicación no está en los genes, ni en el sexo, ni la raza, está en la diferencia de su forma de ver y relacionarse con esas circunstancias. 

Y tanto la forma de ver (mentalidad) como de relacionarse (comportamiento) con la vida tienen su origen en el uso que cada uno hace de ese libre albedrío. 

El libre albedrío está íntimamente relacionado con la llamada Ley de la Manifestación (es la que hace que lo que es una posibilidad se haga una realidad) y ambos son el trasfondo de todos los capítulos mi libro Vivir en modo caballo.

El mensaje que doy en ese libro y el que hoy quiero que te grabes a fuego en tu mente es este: 

          Todo se puede cambiar, que nunca te pare nadie. 

(Ni siquiera, ni sobre todo, tú mismo).

Sobre este tema, gira el programa del Retiro con caballos  que haremos en Teruel. 

P.D1. La vida se rige por unos principios. Conocerlos te permite convertir la posibilidad en realidad y te facilita el Camino hacia la Abundancia y la Libertad. 

P.D2. La vida son momentos. Si te dedicas a fabricar y participar de momentos extraordinarios y maravillosos… ¿Qué tendrás? 

Exacto. 

P.D3. A ese retiro ya no te puedes apuntar, pero sí que puedes leer el libro Vivir en modo caballo.

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