Fórmula para perder clientes de forma acelerada

Por María López Mayol

Después de mucho tiempo el viernes fui a un evento presencial. Un acto de desarrollo personal y profesional para emprendedores. 

El evento era de tres días de duración.

Y yo a las tres horas salí corriendo haciendo fufffff como un gato al que le enchufas una manguera de agua fría. 

Igualica. 

Una gata erizada. Esa era yo. Entre otras cosas, de frío. 

¡¡Madre mía, qué frío pasé!!! Y eso que en la calle hacía más de 20 grados.

Fui porque una coywriter lo recomendaba en su newsletter, y porque estaba en la ciudad donde tenía lugar.

Ya antes de ir, sólo por el nombre y por los correos que me llegaban desde la organización tenía la intuición de que sería un evento formato amerciano.

Si te estás preguntando ¿y eso qué es? 

Te lo cuento.

Son esos eventos en los que antes de entrar ya oyes sonar una canción muy marchosa a todo volumen y en la entrada hay dos o tres personas esperándote para chocarte los cinco en plan coleguis.

Eso después de haberte dado una pulserita y un colgante con una tarjeta con el nombre y el logo y el careto del organizador.

Dependiendo de si eres VIP o público general el lacito y la pulserita varían de color. 

Ser VIP (Persona importante) te da opción a sentarte en las primeras filas y poder hablar luego con el organizador, ponente y esas cosas.

Yo iba con la tropa.

Después de chocar los cinco, buscas un asiento -yo me senté jutno a dos personas que acababa de conocer tomando café y con las que había congeniado- y antes de sentarte salen al escenario tres chicas para animarte a bailar siguiendo una coreografía.

La coreografía consiste básicamente en mover los brazos arriba, abajo, a un lado, al otro lado mientras mueves los pies y al final haces palmas y das saltitos.

El objetivo es subir la energía y crear buen rollo. 

Pero en este caso, no lo lograron.

No porque las chicas no lo hicieran bien, sino porque la música tardaba en sonar y se cortó como en cinco ocasiones durante largos segundos. Tantos que la coreógrafa nos animaba a cantar.

En fin…

Después, con la energía más baja que cuando habíamos entrado, una chica salió a presentar al organizador/ponente. 

Entonces… aparece él por la parte de atrás, entre el público, mientras suena a tope una canción muy preciosa… animando a saltar y levantar los brazos, oooootra vez.

Y sube al escenario…

Entonces, el tipo se pasa más de tres horas hablando de su vida y su historia personal/profesional. En plan: Yo, Me, Mi, Conmigo.

Un monólogo sin ritmo, sin chispa, sin gancho y deshilvanado. 

Y se supone que este señor enseña a escribir y vender libros. 

He de decir que no he leído nada de él, lo mismo escribe bien y con gancho, pero lo de hablar y conducir un evento, no es lo suyo.

O quizá sí, pero como la energía estaba baja y la música se cortaba pues él también se había venido abajo y salió cortado, como mi café de la mañana. Sin brío.

A todo eso había varias personas grabando con móvil, cámaras profesionales, microcámaras sujetas por palitos para tomar imágenes aéreas.

Ah!!!! Se me olvidaba, y también en algunos momentos había bengalas que soltaban chispitas de fuego e iluminaban el escenario. 

Un escenario adornado con varios carteles, rollups y una pantalla de cine tamaño XXXL con fotos del señor, su marca y el nombre del evento.

Todo un alarde de poderío. Todo muy moderno. Muy fashion. Y muy cool, o como se diga ahora.

Y muy frío.       

Frío porque era mucho marco para la gente que había.

Frío porque el ponente no conectó con la audiencia. De hecho, hubo un momento que mientras mandó una dinámica para que los asistentes escribiéramos en la libreta que nos habían dado, él se puso a mirar el móvil.

Y frío porque  aire acondicionado estaba en modo congelación. No te exagero si te digo que en la sala había menos de 17 grados.

Allí estaba todo el mundo poniéndose chaquetas, fulares, frotando los brazos. Algunos se pusieron a saltar, pero no era por la música ni por un subidón de energía en la sala, sino para ver si así entraba en calor.

Y yo me preguntaba, pero a ver… señor mío, de las más de 20 personas que hay de la organización nadie mira al público y ve que está helado.

¿Nadie observa que están perdiendo a la audiencia, que hay gente levantándose y marchándose?

A ver si lo entiendo. Resulta que tú organizas un pedazo de evento que te pasas varias semanas promocionando y vendiendo a través de colaboradores y contactos.

Contratas una sala enorme, equipo de sonido, vídeo, y a azafatos, comunity managers… 

Haces libretas, pulseras, colgantes … y todo ese merchandising.

¿Y estás tan centrado en tu espectáculo que no ves que el público se está helando y levantando?

No sé si has estado alguna vez en un evento de este tipo, yo sí en varios. Fui al primero hace como 15 años, y ese me sorprendió, y alguno otro más. El resto, no.

Me aburren tremendamente. Son todos tan parecidos, tan iguales, taaaannnnn previsibles… tan imitación de Tony Robbins que lo único que varía es lo que venden.

Porque esos eventos se hacen para vender a lo bestia. 

Venden cursos, formaciones, mentorías, libros. 

Normalmente venden varios productos, pero siempre hay uno de alto tiquet, es decir de varios miles de euros. 

Y el objetivo del evento es ir creando la energía y el ambiente para que el público esté receptivo a ese producto y servicio y lo compre. 

Y ahí es donde les es rentable hacer toda esa inversión de tiempo, dinero y recursos en un evento de esas características. Los hay que facturan cientos de miles de euros, incluso millones en un fin de semana.

Haberlos, haylos.

Pero todo eso se va a la mierda, si no consigues conectar con el público. 

Y en este caso, eso no ocurrió por dos razones:

  1. Hacía tanto frío en la sala, que la gente no estaba a gusto y se iba.
  2. El ponente estaba centrado en él. En su historia, en su producto, en lo que quería vender, que no sólo no conectaba con el público, sino que perdía su atención.

A mí me perdió. Y como a mí, a varias personas. Y eso sólo en la primera parte de la primera mañana de un evento de 3 días.

Ten esto claro: si no conectas con el público, no vendes, por muy bueno que sea lo que ofreces.

Para conectar con tu público objetivo, tienes que saber qué comunicas y cómo comunicas. 

Muchas veces creemos que estamos comunicando una cosa, pero el potencial cliente percibe algo totalmente distinto. 

Y entonces, las ventas no llegan.

Tengo algo para evitar que eso te pase:

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