Por María López Mayol
Te voy a contar algo que a mí me ha llevado varios años tener claro.
Y por no tenerlo claro desde un principio me ha costado perder mucho tiempo, dinero y trabajo. Trabajo físico y mental.
Saber esto, tenerlo súper claro, es fundamental para cualquier profesional autónomo o negocio.
Se dedique a los caballos o a los pasteles de chocolate.
Pero si trabajas con caballos es, si cabe, más importante por las singularidades que tiene el trabajar con seres vivos y porque son trabajos que suelen tener unas exigencias más altas de tiempo y dinero que otras actividades.
¿Qué es? ¿Qué es? – pregunta una voz impaciente en tu cabecita.
Voy, voy…
Es tener súper claro, pero súper claro, que tu negocio es tuyo.
¿Y sabes qué significa que tu negocio o tu trabajo es tuyo?
Significa que en tu negocio debes mandar tú.
Repito: tienes que tener asumido que en tu negocio mandas tú. No tus clientes.
Da igual que el cliente sea súper importante porque deja mucho dinero en ti y en tu negocio.
Creerte la famosa frase que dice “el cliente siempre tiene razón”. Es un cáncer para tu trabajo.
Es uno de los mayores errores en los que solemos caer los autónomos y emprendedores, especialmente al principio.
No, el cliente casi nunca tiene razón. ¿Y sabes porqué casi nunca tiene razón? Porque el cliente casi nunca sabe lo que quiere.
Él cree que sí, que lo sabe, pero no suele ser así casi nunca.
Ocurre incluso contigo. Cuando tú eres el cliente.
Y si no me crees, piensa si alguna vez has terminado comprando o contratando algo que al principio pensabas que no querías o no necesitabas.
Seguro que en más de una ocasión.
Es lo que te pasó con ese móvil. Tú decías que jamás te gastarías tanto dinero en un teléfono. Y al final te lo compraste.
O con esa chaqueta.
O en ese viaje. Y horas o días después ahí estás comprando los billetes de avión.
Los clientes solemos estar siempre equivocados.
Por eso, como el cliente no sabe a ciencia cierta lo que quiere… él va a hacer tanteos contigo y con otros para ver si así por el camino va aclarando lo que realmente quiere o necesita.
Para ayudarle a tomar una decisión y no perder tu tiempo ni tu dinero es muy importante que tú sí tengas claro lo que ofreces, lo que vales y que en tu negocio mandas tú.
Esa mentalidad te va a dar muchos puntos a ojos del potencial cliente y es que te va a ver como una persona con autoridad, que tiene las cosas claras, que sabe lo que se hace y que no se deja mangonear. Te va a ver como un líder.
Y las personas cuando vamos a contratar un servicio o producto queremos precisamente eso: sentir que podemos confiar en eso que vamos a adquirir y en quien lo hace.
La mayoría de veces lo que en el fondo estamos comprando es seguridad y tranquilidad. (Aunque se trate de galletas, quieres estar segura de que le van a gustar a tu hijo y tranquila de que no le van a sentar mal).
Habrá muchas personas que no te compren y habrá otros que sí.
Lo importante no son los que no te compran, esos no te tienen que importar.
Te tienen que importar lo que sí te compran. Y te tiene que importar que no te toreen.
Querer vender y gustar a todo el mundo es el mayor error que puedes cometer.
Más vale tener menos clientes, pero buenos, que tener más y que sean malos, pero de eso te hablaré en otra ocasión.
Mientras, si quieres aprender cómo ganar buenos clientes:
P.D. Es posible que cuando leas esto ya no tenga hueco para más clientes.